El miércoles pasado, el presidente Daniel Noboa reclamó por «la falta de reciprocidad» y «acciones firmes» por parte de Colombia para enfrentar a narcotraficantes que operan en ambos lados de la frontera e impuso un arancel del 30% a las importaciones de su vecino.
El subsecretario estadounidense de Defensa Joseph Humire se reunió en Quito con la canciller Gabriela Sommerfeld y los ministros ecuatorianos de Defensa e Interior, Gian Carlo Loffredo y John Reimberg, respectivamente.
«Aquellos que intentan usar o pretenden usar puertos ecuatorianos para salir con los botes rápidos para contaminar (contenedores con droga), van a ser atacados», dijo Reimberg a periodistas tras la cita.
Ecuador y EE.UU. trabajarán para «atacar y debilitar a estos grupos criminales que van a recibir un duro golpe», agregó.
En el mismo encuentro, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador, general Henry Delgado, afirmó que estas visitas permiten «mejorar la seguridad en la frontera norte» y «definir exactamente aquellos puntos y centros de acopio del narcotráfico, así como también las rutas por el Pacífico».
El vínculo entre Ecuador y Colombia
El límite de 600 km que comparten Ecuador y Colombia se extiende desde el Pacífico hasta la selva amazónica. En él operan guerrillas colombianas y organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y armas y a la minería ilegal.
Noboa, en el poder desde noviembre de 2023, le declaró la guerra a más de una veintena de grupos criminales vinculados con mafias colombianas, mexicanas y albanesas.
En medio de la ofensiva contra el crimen, Ecuador registra 52 asesinatos por cada 100.000 habitantes en 2025, uno cada hora, según el Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado. (AFP)


